jueves, 22 de noviembre de 2012

El arte:¿inversión económica o capricho?

Si fuera sencillo contestar, ya sabríamos la respuesta. Sin embargo es bastante complicado responder a esta pregunta. Antaño, el Arte siempre ha estado vinculado al poder: sea que fuera un príncipe, un papa o un señor adinerado, el resultado no cambiaba mucho. Cada pequeña o grande rama del poder querría auto-celebrar su posición  con una pintura, posiblemente figurativa, que mostrase a la colectividad su importancia y su valor o que instruyese el pueblo sobre los principios morales a seguir para ganarse un trozo de paraíso o sobre los castigo a que iban a enfrentarse si se alejaban de la recta vía. A partir del principio de l siglo XX el Arte se volvió independiente. Bueno, siempre se necesitaba de un mecenas, ya que es un campo muy competitivo, pero no obstante los artistas tenían su propia autonomía a la hora de elegir el tema, el concepto o la composición e sus obras. Sin embargo, un poco por la esencia burguesa del publico, un poco porque las pinturas originales -en particular de pintores ya famosos- cuestan cifras exorbitantes para los comunes mortales y también a causa de la estructura de las viviendas (siempre más pequeñas y más caras) que no permiten alojar cuadros sino en cierta reducidas dimensiones, no se ha alimentado ni se alimenta la costumbre de comprar pinturas originales, ni como capricho personal ni como inversión futura.  Lo único que queda es ir a las exposiciones y soñar con tener una pared bastante grande  y una cartera repleta de dinero para satisfacer nuestra humana exigencia de belleza. Algo que la situación económica y política de los últimos cincuenta años nos ha arrebatado paulatinamente.

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